focoSocial

Diversidad e inclusión: desde la práctica y el ejemplo en una escuela pública de Barcelona

1

Según la Organización Mundial de la Salud (2019) al menos un 5% de la población mundial tiene una pérdida de la audición discapacitante. Se estima que para el 2050, una de cada diez personas la tendrán. Pero ¿qué es la pérdida de audición? Podemos decir que es cuando una persona no puede oír de forma tan nítida como una cuya audición se considera normal. En otras palabras, cuando el umbral auditivo es igual o mayor a 25 dB en ambos oídos. Desde esta frontera podemos clasificar si la pérdida es leve, moderada, grave o profunda, si afecta a todos los sonidos o solo aquellos más graves o agudos, si es en ambos oídos o solo en uno, etc.

Lo cierto es que las personas que hemos convivido de cerca con la pérdida de audición, ya sea personal como de alguien cercano(a), sabemos que esta forma de discapacidad es muchas veces mal comprendida, lo que conlleva una baja “tolerancia” por parte del resto de la población. Para muchos(as) puede ser incomodo o molesto hablar fuerte, repetir lo que dicen, gesticular más o sentirse “ignorados(as)” por la persona que lo/la escucha. También cabría preguntarnos qué tan familiarizados(as) estamos con esto, cómo lo abordamos, cómo construimos la diferencia, y cómo la sociedad la tolera.

Hay quienes piensan que nuestras sociedades occidentales se han construido sobre la base de lo “único”, de una “unicidad” cuya aspiración sería la de homogeneizar a todos(as), vale decir, borrar lo múltiple o representarlo como un “problema” a superar, llegando incluso a deshumanizarlo y cosificarlo. Para este fin, muchas veces se ha valido de la llamada “igualdad” para justificar esta unicidad y utilizar la “integración” como una forma de abordar la diferencia, pero como visto en otras columnas y cápsulas (puedes verlas en focosocial.org o en nuestras redes sociales FACEBOOK Instagram y Linkedin), la integración no implica necesariamente respeto y comprensión, sino una suma de diferencias.

Pero bueno, ¿de qué manera podemos visibilizar y valorar lo “diverso”? ¿cómo podemos dejar de verlo como algo ajeno, lejano y excepcional? Posiblemente existan muchas formas y en distintos niveles, pero en esta nota nos centraremos en una. Se trata de lo realizado en la festa de Nadal por el 4t de primaria de la Escola Turó del Cargol de Barcelona. Los/las estudiantes cantaron con lenguaje de signos, mostrando a toda la comunidad educativa la desnaturalización del lenguaje haciéndonos conscientes de una lengua que sabemos que existe, pero que muchas veces olvidamos. Un llamado de atención que nos lleva a valorar lo diverso y beneficiarnos de ello.

La lengua de signos es un lenguaje que utilizan las personas con discapacidad auditiva y/o de habla, basada en la gestualidad y muchas veces acompañada de la lectura de labios. No existe una lengua universal de signos, cada país tiene uno propio, pero que en todos lo casos se erige como un canal comunicativo. Esto es justamente lo que nos mostraron los/las estudiantes.

¿Cómo nació la idea? Clara Viñuales, profesora de música de la escuela, planteó la idea. Para ella esto se arrastra de su experiencia profesional anterior en el trabajo de la diversidad étnica e idiomática. En la necesidad de inclusión -que implica un respeto, compresión y aceptación de la diferencia- en su trabajo cotidiano con estudiantes la llevaron a pensar en una forma de trabajar la temática, así le lenguaje de signos fue la clave, ya que todos(as) podían “aportar desde el desconocimiento absoluto, poniéndolos a todos en una situación de igualdad”, como nos explica ella. En su trabajo con los/las estudiantes de la Escola Turó del Cargol nos explica que “se lo tomaron con mucha ilusión y responsabilidad. También es una cosa nueva para ellos y descubren una realidad diferente. Eso es muy interesante. Ponerlos en una situación que sea diferente a la que están acostumbrados ellos. Están en una posición de seguridad y de repente te encuentras en una situación de absoluta inseguridad, que tienes que comunicarte de otra manera”. Además, Clara nos cuenta que ella ha ido aprendiendo lenguaje de signos con sus estudiantes, de forma que el proceso de aprendizaje ha sido mutuo.

Esta experiencia nos deja como tarea la reflexión sobre la diversidad – ¿hasta qué punto uno/una es también diverso(a) para un/una otro(a)? -, la tolerancia, el respeto y el aprendizaje cooperativo más allá de las jerarquías de autoridad. También que la educación es una cuestión de todos y todas, y que debemos estar implicados(as) en ella.

One Comment

  1. Carmen Rubio

    El artículo sobre la discapacidad auditiva, es muy bueno. Pienso que a la sociedad le molesta más un sordo que un ciego. Yo tengo cero audición del oído derecho, además un eterno tynitus. Con los años, me he aislado , no me gusta participar en actividades sociales, porque me avergüenza no poder opinar porque tampoco escucho bien lo que los demás opinan. A veces me han pasado anécdotas negativas porque escucho cosas distorsionadas y respondo ridiculeces. Una vez , por teléfono, pedí hablar con un doctor x y la recepcionista me dijo » es pa morirse». ¿ Qué? pregunté extrañada y me volvió a repetir , pero sí lo escuché bien » está por irse «. Felicitaciones, Constanza, muy buen artículo y me identifiqué plenamente con él.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar