focoSocial

Grandes relatos de mujeres: de la blancura a la identificación

0

Aproximadamente, hace una década atrás, escuché algo que se me quedó grabado a fuego en mi memoria: “las niñas tienen escasos modelos femeninos en los cuales identificarse, tanto en ciencias, como en arte y en muchas áreas. No porque no existan, sino porque sus contribuciones y sus nombres están invisibilizados”. Por ese entonces no tenía hijas, pero me hizo pensar en mi propia experiencia, y, efectivamente, ¿cuántas mujeres podía yo identificar dentro de la historia o la ciencia? En ese momento muy pocas.

Al paso de los años noté que esto comenzaba a ser un tema al que cada vez más personas atendían. Comenzaron a publicarse libros con la historia de esas grandes mujeres, cuyos relatos de vida destacaban sus logros profesionales y caminos para alcanzarlos. Paralelamente, en el transcurso de esos años, me convertí en madre de tres niñas. La mayor le lleva cuatro años a las más pequeñas, las que, por cierto, son gemelas. Pensando en ellas, fui incorporando en la biblioteca de mi casa libros con relatos de mujeres destacadas en diferentes disciplinas.

Comenzamos a leer los relatos de vida de aquellas mujeres todas las noches. Un día, leyendo la historia de Dian Fossey, mi hija mayor me interrumpió insistentemente y me pregunto: “mamá ¿no hay historias de mujeres negras? Solo hay mujeres blancas y eso es injusto”. Una niña de 6 años me hizo notar la blancura de la colección que estábamos leyendo. Al instante comencé a pensar en los otros relatos que habíamos leído y que nos quedaban por leer. Me di cuenta de que solo estaba Rosa Parks como mujer negra y Frida Kahlo como representante latinoamericana, el resto de las mujeres eran europeas o norteamericanas (excluyendo a México). El modelo que proponía aquella colección era el de mujer blanca y europea, en tanto, “las otras” eran aún más excepcionales y extraordinarias que las primeras.

Decidí complementar esta colección con el relato de otros libros que abordaban las vidas de mujeres. Coloqué especial atención en que fueran diversas. Comenzamos a leer otros libros. Efectivamente había más diversidad, cosa que mi hija notó enseguida. Sin embargo, a los días de leer los distintos libros de editoriales diferentes, comenzó una nueva incomodidad. Todos eran grandes relatos de mujeres. Y por tal surgió una nueva interrogante, ¿es posible identificarse con estos super relatos de mujeres? ¿eran modelos realistas que una niña pudiera seguir? En este punto hice una comparación de género. Pensemos en la ciencia. ¿Es necesario que los niños acudan a la vida de Albert Einstein para tener un modelo masculino de científico con el que puedan identificarse? Lo más probable es que no, que no sea del todo necesario, ya que habrá modelos masculinos en la ciencia que sean más cercanos, o al menos, por diferentes medios, la identificación masculina a la ciencia les sea más familiar.

Lo anterior no es extraño. Se ha solido asociar la ciencia a lo masculino, funcionando como estereotipo de género. Por ejemplo, el estudio de Steven Spencer, Claude Steele y Diane Quinn (1999) evidencia cómo los estereotipos se establecen como amenazas para las mujeres en contextos que impliquen el ejercicio matemático, lo que se amplía a otras áreas académicas en personas afroamericanas. ¿Qué consecuencias puede tener esto? Que las mujeres se alejen y se vean a sí mismas con pocas capacidades para las matemáticas y que las personas afroamericanas les suceda lo mismo, pero no sólo en matemáticas, sino también en otras disciplinas. En otro estudio realizado por Miriam Nürnberger, Josef Nerb, Florian Schmitz, Johannes Keller y Stefan Sütterlin (2015), se encontró que el género de los/las estudiantes influía en la recomendación que realizaban los/las profesores alemanes(as) respecto a la orientación de las escuelas secundarias. Así, era más probable que a los niños se les recomendara una escuela de carácter científico-matemático y a las niñas de carácter humanista, orientada al lenguaje. En esta misma línea, en Chile, María Francisca del Río, Katherine Strasser y María Inés Susperreguy (2016), dieron cuenta de la existencia de un estereotipo generalizado en las personas adultas que implicaba asociar las matemáticas a lo masculino, lo que a su vez influía en la información que se le transmitía a las niñas y niños respecto a sus oportunidades de aprendizaje. Estos estereotipos de género son posibles de observar desde aproximadamente los 9 años (Steffens, Jelenec, y Noack, 2010).

Si consideramos una situación específica en que el estereotipo puede presentarse, el comportamiento de las personas se va a adecuar o ajustar a dicho estereotipo, lo que a su vez lo reforzará y le dará la explicación al desempeño (Spencer et al., 1999). Por ejemplo, si piensa y actúa a partir de la premisa de que las niñas no son buenas para las matemáticas, o no tan buenas como los niños, en una situación de examen de rendimiento matemático, sería absolutamente esperable que este estereotipo se “autocumpliera”, vale decir, que las niñas tuvieran un desempeño inferior al de los niños, con lo cual se reafirmaría la idea de que no son buenas en esta área y eso sirviera para explicar la diferencia en las calificaciones finales, produciendo a la vez que esta creencia sea asumida por las niñas como una deficiencia en sus habilidades, lo que las lleve a alejarse de las matemáticas o las ciencias.

Por lo tanto, la identificación con modelos femeninos cercanos y “cotidianos” en la ciencia, el arte, las humanidades, etc. no es tema menor, no solo para las niñas, sino para la sociedad en su conjunto, ya que somos las y los adultas(os) quienes (re)producimos los estereotipos, muchas veces sin intención, mediante discursos, comportamientos normalizados, actitudes, entre otros.

Entonces, la invitación es a buscar, observar y escuchar las historias de mujeres cercanas, darles la importancia que tienen y destacar sus aportes en la vida de las comunidades, de lo social y de lo familiar. A visibilizarnos y reconocernos entre nosotras mismas, valorando nuestros caminos recorridos.

Imagen portada Photo by @thiszun (follow me on IG, FB) from Pexels

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar