Maternando en línea: participación en comunidades online sobre maternidad/es

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Cuando necesito hablar con alguien, generalmente recurro a alguna herramienta tecnológica, suelo escoger las redes sociales online, ya que permiten establecer contacto de manera rápida e incluso entretenida. Al migrar a otro país -a miles de kilómetros de distancia de mi familia y amistades más cercanas- he valorado aún más que antes, las posibilidades que este tipo de aplicaciones nos ofrecen.

Una de las características que más me gusta de las redes sociales online, es la posibilidad de formar parte de grupos y comunidades temáticas. Fue así como al enterarme de mi embarazo, comencé a participar activamente de diversos espacios que abordaban temas relacionados con maternidad y cuidados, sentía una gran necesidad de llenarme de conocimientos, como si ello me asegurara vivir el proceso con el mínimo de inconvenientes. Al comienzo, no me extrañó que la mayoría de las participantes fuéramos mujeres, ni que se asumiera como central el modelo de familia tradicional (mamá-papá-hijas/os), invisibilizando diversas conformaciones de familia y naturalizando que la maternidad y los cuidados son tareas que nos corresponde desarrollar a las mujeres ¿Cómo es posible que yo también lo naturalizara, si forman parte de las batallas cotidianas que doy como feminista?.

No todo es desalentador, si bien son espacios en los que muchas veces se reproducen estereotipos y relaciones opresoras, también pueden desarrollarse estrategias para transformarlas. Un ejemplo concreto, es la posibilidad de hacer frente al modelo hegemónico de maternidad -supuesto destino final de toda mujer-, donde las madres parecen manejar todo a la perfección, sin incomodidades ni espacio para quejas -sí, solo las madres, pues la división sexual del trabajo nos posiciona como encargadas de las labores reproductivas y de cuidados-. Este modelo se ha transformado en un mandato social, que dista mucho de lo que día a día viven las embarazadas, las madres, los padres y quienes se encargan del cuidado de otras personas -que también pueden y deben no ser solo mujeres ni madres-, generando mucha culpa al comparar sus experiencias con las difundidas en las revistas y la televisión. Pues bien, estos espacios grupales online, han permitido poner en el centro de la discusión los temas “menos agradables”, los que hasta hace poco tiempo formaban parte de lo privado, de lo que no estaba permitido hablar, como el cansancio, las noches sin dormir, la distancia con la pareja, las enfermedades, las crisis de lactancia, las rabietas, etc.  El apoyo, la contención, las orientaciones e información que se comparten en estos grupos, son un enfrentamiento directo a la individualidad con la que el mandato social modela y homogeneiza las maternidades, permitiendo diversificar discursos y validar -y valorar- las experiencias personales, por todo ello, podríamos considerarlas incluso potentes herramientas para el empoderamiento de sus participantes, pues son quienes tienen el rol principal.

Pero aún cuando reconocemos el potencial transformador de este tipo de interacciones sociales, debemos evitar caer en idealizaciones, porque si bien los usos de las redes sociales online permiten enfrentar estereotipos y relaciones opresoras, muchas veces este mismo ejercicio subversivo corre el riesgo de generar un nuevo ideal, un nuevo mandato social de maternidad que establece un estándar, invisibilizando y castigando las diversidades, generando otra vez culpa y distancia entre quienes no adhieren a esta nueva hegemonía.

Finalmente, la invitación es a ser críticas y críticos con los usos que hacemos de este tipo de plataformas de comunicación, evitando las posiciones extremas de pesimismo o idealización. Debemos ser capaces de cuestionarnos cómo las herramientas influyen en nuestras interacciones y también, como nuestras interacciones moldean las posibilidades entregadas por las herramientas. La tarea está en reconocer y desarrollar estrategias que permitan enfrentar los estereotipos de género y las relaciones asimétricas, que tan bien se reproducen en el ámbito de los cuidados y la maternidad. No debemos olvidar que estas experiencias, son caminos tanto personales como colectivos, cargados de subjetividades, que de ninguna forma, pueden ser reducidas a un único discurso o modelo estandarizado, pues hay tantas maternidades como personas que las ejerzan.

 

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