OLGA SÁNCHEZ: La mujer que aprendió a conocer la muerte

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1942 (Chile)

OLGA SÁNCHEZ

La mujer que aprendió a conocer la muerte

“Aprendí a conocer la muerte… puedo saber si una persona va a morir y la hora en que lo hará.”

Para una niña pobre del norte de Chile, la educación no era una prioridad a comienzos de la década de los ´40 del siglo pasado. Ser la menor de 7 hermanos y criada solo por su madre, hizo que los cuidados fueran parte de la vida de Olga desde su infancia. Eso es lo que lleva haciendo hace 65 años.

Con un contexto adverso a cuestas, Olga aprendió a leer y a escribir sola, nunca fue a la escuela, ya que desde pequeña tuvo que trabajar para ayudar con la economía familiar. A los 6 años sufrió un accidente que casi le costó la audición de su oído derecho. Para que esto no sucediera viajó sola a los 9 años a la capital, para operarse.

Fue así como aprendió a subsistir desde pequeña. Un día, camino a su casa notó que una mujer con sus dos hijas estaba pidiendo en la calle, ya que no tenían qué comer ni dónde vivir. Olga, identificada con esa imagen las invitó a vivir con ella, en una de las habitaciones que estaba desocupada en el lugar que vivía. Vivieron juntas tres años hasta que las echaron de la casa por no pagar el alquiler. Esto hizo que comenzara a trabajar cuidando personas mayores.

Desde los 12 años nunca ha parado de cuidar. Ha trabajado en diversos lugares, en los que ha vivido diferentes tipos de experiencias. Quizás las más fuertes fueron las de abuso sexual que llevó en silencio gran parte de su vida, por sentir vergüenza de lo ocurrido. Para evitar la situación se casó a los 17 años con un hombre al que no amaba pero que ella sentía que la comprendía.

Olga tenía una extraordinaria empatía con las personas, que hizo que los cuidados fueran una pasión, que le abrió muchas puertas. Así, en 1981 la invitaron a participar en un curso certificado de primeros auxilios y cuidados. Esa niña que aprendió a leer y escribir sola, al fin podía estudiar. Para ella fue una oportunidad invaluable de la que se graduó con distinción. Trabajó en hospitales y casas particulares donde cuidaba personas mayores. Muchas murieron en sus brazos, mientras ella las ayudaba a realizar “un buen tránsito” hacia la muerte y así aprendió a conocerla. Olga podía predecir cuando alguien iba a morir.

En la comunidad en que vivía las personas la llamaban para saber si un ser querido estaba pronto a fallecer. Ella, siempre muy certera, cuando sabía que aquello iba a suceder, preparaba a las familias, les daba la hora en que la persona partiría y la ayudaba a irse tranquila y cómoda. Es una mujer sabía, fundamental en el bienestar de su comunidad.

A sus 77 años reevalúa su vida y expresa “toda mi vida la dediqué al cuidado de mis viejos. Cuidar es todo… cuidar de otros es como cuidarme a mí”. Olga no le teme a la muerte, la conoce y es su amiga.

 

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